Mi hijo camina de puntillas. ¿Tiene trastorno del espectro autista?

Mi hijo camina de puntillas exageradamente, de manera extrañísima y yo he leído por internet que el puntilleo es uno de los signos de alarma del autismo. Esta afirmación es una de las más escuchadas en los centros donde se realizan diagnósticos TEA. Padres y madres ven esta conducta con preocupación ante un posible trastorno del espectro autista.

Lo más seguro es que otros papás y mamás te hayan mencionado que esta conducta está asociada a ese diagnóstico. También habrás visto a otros pequeños con signos TEA que lo hacen. Es un pensamiento de lo más lógico y normal, a todos nos pasa, ya que queremos que nuestro hijo o hija tenga.

Sin embargo, debes saber que no todos los niños y niñas que caminan de puntillas tienen Trastorno del Espectro Autista. Es solo un rasgo más para su diagnóstico, pero pueden ser otro tipo de causas lo que provoquen que tu hijo este puntilleando.

Al igual que cuando alinea sus juguetes, debes estar pendiente de otros signos para poder hablar de autismo. En este artículo te hablaremos de las posibles causas por las que tu hijo puede estar caminando de puntillas. También hablaremos de los signos a los que tienes que estar en alerta para sospechar de autismo.

Mi hijo camina de puntillas o puntillea. ¿Tiene autismo?

Según un compañero pediatra, una de las preguntas más frecuentes en su consulta es… Mi camina de puntillas ¿Tiene autismo? Es más, nuestro compañero nos dice que es uno de los miedos más grandes que existen entre los padres y madres son los signos de alarma dentro del autismo.

La prevalencia actual es mucho mayor que hace 20 años. Cada vez hay más investigaciones que nos hacen ver estos signos de alarma como algo que esta dentro del espectro autista. Sin embargo, debemos ser consciente que un niño normalizado siempre puede tener algún tipo de dificultad.

Lo primero que debemos pensar es que, si mi hijo camina de puntillas o puntillea, no tiene por que ser necesariamente autismo. Puede haber posibilidades, siempre y cuando apreciemos otros signos de alarma. Sin embargo, como decíamos anteriormente, puede haber otras muchas dificultades que estén haciendo que el niño camine de puntillas.

Para empezar a pensar en autismo, debemos tener claro que hay una serie de signos de alarma que se repiten, incluyendo el puntilleo. Por ejemplo, debemos estar atentos a su mirada. Si el niño o niña no nos mira cuando habla puede ser un signo de alerta. Otra cosa que debemos tener presente es su lenguaje, si hay ecolalia, si se desarrolla con normalidad, etc. También debemos observar como se relaciona con sus iguales, si los acepta, los agrede, los ignora…

Otra de las cuestiones a observar es su percepción emocional de las personas de su entorno. Si tiene intersubjetividad o empatía. También si hay reciprocidad emocional. Tampoco debemos olvidar de mirar si acepta nuestro contacto corporal o si necesita una distancia de seguridad mayor a la de otras personas.

Todo ello, aunque faltan, no se tienen que repetir todos, son indicadores de que el puntilleo es a causa del TEA.

¿Por qué puede andar puntilleando?

Pues bien, sabiendo ya que una de las causas puede ser el autismo, pero si no apreciamos sea por esto, debemos saber que hay otras muchas causas. Lo primero y lo que te recomendamos encarecidamente es que vayas a un profesional. Ya sea el pediatra u otros profesionales que te puedan ayudar como el fisioterapeuta, el psicomotricista relacional o el terapeuta ocupacional, entre otros. 

Como te decimos, utiliza este articulo como una primera consulta, pero no concluyente, ya que nosotros somos pedagogos, psicomotricistas y maestros, pero no tenemos a tu hijo o hija delante para hacerle un diagnóstico.

Dicho esto, hay múltiples patologías que pueden hacer que tu hijo este caminando de puntillas o puntillee. Entre ellas destacamos las siguientes.

  • Un tendón de Aquiles corto o dañado.
  • Parálisis cerebral.
  • Distrofia muscular.
  • Marcha de puntillas idiopática.
  • Dificultades dentro del Trastorno del Espectro Autista.

Hay niños que nacen con el tendón de Aquiles corto o dañado. Esto lo podemos ver desde que el niño o niña comienza a caminar. Utiliza las puntillas de sus pies para desplazarse. No manifiestan dolor, pero si que no puede poner el pie recto y talón alejarse del suelo.

Otros niños presentan parálisis cerebral, es más visible este problema, por lo que no suele tener confusión con el autismo. Su cerebro provoca un tono muscular débil, lo que hace que el niño o niña pueda caminar de puntillas.

La distrofia muscular se distingue también del resto, ya que el niño comienza a caminar normal, pero con los años sus músculos comienzan a deteriorarse. Esto provoca que el niño camine de puntillas.

Por último, la marcha de puntillas idiopática se diagnostica cuando no se sabe el motivo por el que el niño camina de puntillas. Este es uno de los principales focos de confusión entre autismo y puntilleo.

Mi hijo camina de puntillas. Consejos para normalizar su forma de andar.

Pues bien, el principal consejo que podemos darte es que cuando veas este comportamiento en el niño lo lleves al pediatra. Él es el primer profesional que te podrá derivar a otros. Si no tienes una respuesta satisfactoria acude al fisioterapeuta, al psicomotricista relacional o al terapeuta ocupacional.

Una vez acudas a cualquiera de ellos, comenzarán a ofrecerte pautas, respuestas y un diagnostico claro. En el caso de que haya una marcha de puntillas idiopática, es decir, que no se sepa el origen, también te orientarán.

Sin embargo, para este ultimo caso, e incluso para niños y niñas con TEA, te podemos ofrecer algunas pautas y consejos generales, que les pueden ir bien.

  • Primero que nada, ponte en manos de un fisioterapeuta, ellos trabajarán con el niño y le ayudarán a evitar futuras complicaciones.
  • Aprender a montar en bicicleta puede favorecer el uso de la planta del pie, produciéndose un estiramiento del musculo y del tendón.
  • La misma finalidad tiene el uso de zancos.
  • También recomendamos que el niño o niña vaya descalzo por la casa, con todos los cuidados y siempre que sea posible.
  • Hacer peleas de pies con otros niños, acostados en la cama, hacer fuerza contra los pies de otro niño, a modo de juego.
  • Utiliza el masaje y las cremas como forma de estimulación de la zona plantar.
  • Jugar a correr. Esto siempre estimula al niño o la niña y puede ayudar a la correcta utilización de la planta del pie.
  • Juegos de talón. Puedes jugar con él o ella a caminar con el talón. Esto favorece el estiramiento de los músculos.

Estos son solo algunos consejos, desde que veamos que nuestro hijo o hija camine de puntillas, tenemos que actuar rápido. Es recomendable que el problema este solucionado antes de los tres años.

¿Cuándo debes consultar a un profesional?

Lo venimos explicando durante todo el artículo. No vale quedarnos únicamente con la duda de por que mi hijo camina de puntillas. No podemos estar martirizándonos todo el tiempo pensando si es autismo o si ya caminará bien.

Seguramente tú, como adulto, has dejado pasar alguna vez algún problema en el cuerpo o alguna causa que te preocupa por falta de tiempo para ir al médico. Con los niños nuestra falta de tiempo puede ser vital.

Debes consultar con un profesional desde el primer momento que notes que tu hijo camina de puntillas. Como hemos dicho, la mejora se debe producir antes de los 3 años, ya que si el niño sigue caminando de puntillas se podría producir otras lesiones.

Si acudes a un profesional, este no va a dejar que esto llegue a ocurrir, ya que suelen tomar decisiones mucho antes. Entre ellas hay la posibilidad de una intervención quirúrgica. Pero nosotros no debemos preocuparnos, ya que es sencilla y puede proporcionar a tu hijo o hija una mejor calidad de vida.

El tratamiento para los niños que caminan de puntillas suele ser sesiones de rehabilitación con un profesional fisioterapeuta cualificado. Si el problema es a nivel motor, suelen actuar y corregir el puntilleo.

En cambio, si el niño comienza a andar de puntillas por problemas neurológicos, este cambio suele ser más difícil, y necesitas acudir a profesionales como psicomotricistas relaciones o terapeutas ocupacionales. Nosotros les recomendamos los primeros, por experiencias personales.  

Te recomendamos que tengas paciencia en el tratamiento. Los niños que caminan con las puntas de los pies no suelen ver que lo hacen mal, tampoco sienten molestias, por lo que cambiar la rutina es difícil. Sin embargo, con el trabajo, sobre todo si se empieza con un bebé que camina de puntillas, todo se solucionará.