Mi hijo quiere mi teléfono móvil ¡Actúa ya con firmeza!

Nos encontramos ante una situación muy de padres millennial, mi hijo quiere mi teléfono móvil, de entre 3 y 10 años nos pide el Smartphone para jugar, ver vídeos y otras actividades de niños que se pueden hacer con esta tecnología. A partir de los 10 años nos empiezan a pedir su propio teléfono, pero eso es otra historia.

No sabemos exactamente cuándo empezó a pedírnoslo. Ni siquiera cuando nosotros empezamos a prestárselo para que se entretenga. Si echamos la vista atrás, en algún momento nos pareció gracioso, incluso bueno dárselo. Tuvimos nuestras razones para hacerlo y estaba justificado.

¿Cuándo fue? Aquel día que lloraba y lloraba y no se callaba. No, fue aquel día que estaba impertinente por que su hermano le estaba molestando. O no, creo que fue aquel día que estábamos cenando con unos amigos y necesitábamos que estuviera callado. Espera, espera, igual fue el día que estábamos en el coche manteniendo una conversación y el no paraba de chillar.

Da igual cuando fuera. El niño o la niña ha crecido y quiere mi teléfono móvil o celular con mucha insistencia, tanta, que a veces es muy insistente, y no podemos más. Tengo el teléfono lleno de aplicaciones de infantiles, cada vez me va más lento. No soporto verlo tan enganchado a un aparato.

Celular o móvil para bebes

Aunque no nos demos cuenta, lo más probable es que comenzamos a enganchar a nuestros hijos o hijas con el móvil desde pequeños, si, no vamos a evitar nuestra responsabilidad. Por una cosa o por otra hemos inculcado a nuestro hijo la necesidad de tener un aparato en las manos.

Piensa en aquel día que el niño o niña no paraba de llorar y eran las 3 de la mañana, no parábamos de un lado para otro, lo balanceábamos, no sabíamos que tenía, no sabíamos que hacer. Se nos ocurrió ponerle una canción en el celular. Primer error.

Se ha dormido, milagro, le ha relajado. Es uno de los poderes que tiene la música. A lo mejor teníamos un cassette, pero el teléfono lo bueno que tiene es que es más rápido y lo tenemos más a mano. No es un problema…

El problema llega cuando a las dos noches lo volvemos a utilizar por que nos funcionó. Al día siguiente otra vez, y al otro, y al otro. Y así pasa el tiempo. Hasta que cumple un año. El niño o la niña ya tiene la punción ganada, ya puede mantener cosas en las manos. Y, por lo tanto, ya puede dormirse con ellas en las manos. Las canciones infantiles son las reinas de las pantallas en estos primeros años.

Móvil de juguete para mi hijo pequeño

Ya con una edad de dos o tres años vemos gracioso que el niño o la niña nos pida el teléfono móvil o celular, y pensamos, vaya, con lo que le gusta, un buen regalo puede ser un móvil de juguete. Mi hijo pequeño quiere mi móvil, pero, buscamos por las tiendas el más real hasta que damos con él. No tiene mucha lógica, pero lo hacemos.

Suelen ser pequeñitos con sonidos de animales o de acciones. Estos tienen en el niño o niña una atención de dos o tres días, hasta que se dan cuenta que el de papá o mamá hace más cosas. Y vuelve a necesitarlo.

Los móviles de juguete no sirven para nada, solo una recomendación pedagógica, son un montón de plástico que los niños no le dan ninguna utilidad a esta edad. Cuando son más grandes y con el acceso al simbolismo pueden llegar a tener una mayor funcionalidad.

Móvil para niños

A partir de los cuatro años esta necesidad por lo móviles de sus progenitores en los niños y niñas se hace mas evidente. Una de las frases más vistas en los chats de padres y madres es “mi hijo quiere mi teléfono móvil”. Y viene seguido de esta pregunta ¿Qué hago?

En este momento suele salir el o la lumbrera de la tecnología y suele soltar la perla. Pues nosotros en casa le hemos comprado el teléfono móvil de Vtech, y esta encantado. “Nada más cuesta” unos 60 euros (64 dólares).

Esta en lo cierto, llama la atención del niño o la niña durante una semana, hasta que lo deja en tirado. No hace nada, solo tiene 3 juegos preinstalados, si quieres más tienes que pagar por ellos. Además, no son tan entretenidos como los que tenemos en el móvil nuestro.

Nosotros también nos damos cuenta de esto y acabamos cediendo ante su petición. Situación que se repite día tras día. Si no le damos el teléfono se monta muchas perretas, estemos donde estemos, se enfada y llora mucho. Nuestra respuesta es 5 minutos, y me lo das. Aun así, sabemos que esto no es real, se lo dejaremos media hora o hasta que lleguemos al lugar al que íbamos.

Con el paso de los años, llega a casa el cuñado. Una persona que lo sabe todo sobre tecnología, y nos recomienda que le regalemos un móvil de una vez. Si no estamos del todo seguros, primero se lo regalamos sin internet, solo para llamadas y con el wifi en casa. Error, si lo que quiere son los juegos, ¿para qué quiere un niño de 9 años un móvil?

Móviles didácticos para niños

Hasta aquí nuestra critica. Es cierto que los millennials somos los culpables de que nuestros hijos estén empantallados. No hay que mirar para otro lado. Pero los millennials somos personas resolutivas, que tenemos muchas estrategias para acabar con los problemas. Y si, esto es un problema.

Nosotros crecimos con los primeros ordenadores, pero cuando teníamos entre 10 y 16 años. Nuestros padres y madres nos limitaron muy bien estos recursos. Teníamos la Sega Saturn, la Mega Drive, la PlayStation 1 o 2… Los padres y madres que lograron limitar estas pantallas hicieron algo bien con nosotros. Les costo, pero en la mayoría de las cosas acertaron.

Sin embargo, no debemos olvidar que estamos en el siglo XXI, no podemos dejarlo de un lado. Los móviles y celulares forman parte de nuestra vida. Y a nivel didáctico no podemos dejarlo a un lado. En el aula ya se esta debatiendo si es bueno o es malo. En nuestra opinión es buenísimo si se utiliza con sentido. Es de recibo decir que en un ambiente didáctico es fácil que se le de este uso, pero nunca se sabe.

Nosotros y nosotras como padres y madres podemos hacer mucho. Ya que tenemos al niño o niña con el móvil muchas horas, podríamos aprovechar para ponerle aplicaciones didácticas. Son aplicaciones gratuitas que podemos descargar en el celular para enseñar. Un ejemplo podría ser la app “Juegos educativos para niños”.

Mi hijo quiere mi teléfono móvil. ¿Esta enganchado?

Una vez que hemos detectado algo extraño. Tenemos que hacernos varias preguntas para a su vez responder a esta pregunta que tanto nos hacemos los millennials. Lo primero es pensar si tu hijo o hija tiene un comportamiento extraño cuando le dices que no le vas a dar el teléfono. Llora, patalea, te discute, te intenta convencer, te pide 5 minutos… ¿Exageramos?

Cuando son un poco más grandes, llegando a adolescentes y tienen su propio teléfono móvil… Saca peores notas, cada vez que lo vez tiene el aparato en la mano, se irrita cuando lo interrumpes, “su movil es su vida, lo tiene todo ahí”.

En la mayoría de estos casos son síntomas que indican que tu hijo o hija tiene una dependencia de su teléfono celular o de tu teléfono móvil. No te preocupes las generaciones T y Z son dos generaciones bastante adaptadas a la tecnología. Tienen control sobre ella, pero tenemos que ayudarlos a controlarse.

Al igual que nosotros tienen mucha facilidad para engancharse, volverse adictos a eso que les gusta, con la consecuente perdida de condiciones de vida. Si de condiciones de vida. Ninguna dependencia es buena. Nos hace vulnerables, hace que nos perdamos otras cosas. Una de las frases que más he escuchado a la generación z, es… ¿Por qué vamos a viajar si lo podemos ver en Google maps? Eso se ira perdiendo con los años, estamos seguros, pero están perdiendo oportunidades de descubrir, de relacionarse y de sentir.

¿Cómo desengancho a mi hijo pequeño que quiere mi teléfono móvil de la tecnología?

Debemos tener claro que lo principal es no suprimir del todo la tecnología. Esta no es mala si no la usamos sin cabeza. Por lo tanto, no hay que confundir disminuir su uso y amplificar intereses con suprimir totalmente.

Teniendo clarísimo eso, es imprescindible tener una conversación con el niño o la niña. Explicarle las consecuencias de utilizar mucho el móvil. Con esto solo te lo seguirá pidiendo, pero al explicarle le removemos los sentimientos.

Tras esto tenemos que buscar contextos al principio donde el niño menos piense en el móvil. Hay que mantenerlo ocupado. Luego llegará el momento en el que nos lo volverá a pedir, pero siempre tenemos que recurrir a la primera estrategia… ¿Te acuerdas lo que hemos hablado?

Otra de las medidas tiene que ser darle actividades con las que no pueda utilizar el móvil, tales como jugar al fútbol, hace deporte, jugar con muñecos y muñecas, etc.

También, si estamos en el coche, decir que no con firmeza, pero sin enfadarnos, y proporcionar una alternativa, como por ejemplo cantar, escuchar música, jugar al veo veo, etc.  

Sin el o ella pedírnoslo, podemos ofrecerle el móvil como medio didáctico, siempre como medio didáctico y para el aprendizaje con diferentes aplicaciones educativas controladas por nosotros y nosotras con una duración exacta, si son 10 minutos, son 10 minutos y a otra cosa.

No regalarle ningún teléfono móvil, por mucho que sus amigos lo tengan, por lo menos hasta después de los 12 años. Este regalo debe tener unas condiciones establecidas por ustedes como progenitores.

Durante este proceso, nunca perder la paciencia. Las cosas más importantes cuestan conseguirlas, y esta no iba a ser menos. Es muy importante que se reduzcan las pantallas en nuestros niños. Y que cuando las utilicen sean como medios didácticos.

Libros sobre «mi hijo quiere mi teléfono móvil»

Si quieres regalarle un libro a tu hijo que hable sobre lo negativo de estar enganchado al teléfono móvil. O simplemente quieres comprarte tu uno que te ayude a desenganchar a tu hijo o hija, te dejamos este listado.

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