Vocación docente. ¿Cómo saber si la tengo y que cualidades necesito?

La vocación docente es algo de lo que no solemos hablar mucho, pero que siempre esta presente en todas las decisiones que tomen las personas antes, durante y después de hacerse profesor.

Se puede decir que la vocación es algo que solo esta en determinadas personas. No es únicamente intrínseca en la educación. También se desarrolla en otras profesiones. Por ejemplo, en la medicina también se habla mucho de la vocación.

La vocación docente es una inclinación que tiene una persona para dedicarse a la docencia. Esta puede proceder de entes divinos o de la inspiración. En este caso, es un sentimiento que nace dentro de nosotros y sentimos autentica devoción por la educación y desarrollar todos los procesos que de ella se derivan.

Sin embargo, esta vocación no es algo que nosotros tengamos claro, a veces puede ser una inspiración y otras puede ser un pensamiento. Sea como sea, debemos tener claro si es un deseo de vocación o una vocación real.

La vocación docente y el amor por los niños.

Uno de los motivos más importantes es el amor por los niños. Sin embargo, que te gusten los niños no quiere decir que te guste un grupo con muchos. Además se necesita tener otras características que no te las da el gusto por este colectivo.

Si no tienes esta pasión por los jóvenes a los que les tienes que enseñar, acabarás siendo un profesor quemado. Los estudiantes pueden ser difíciles, tanto en su forma de ser como en sus comportamientos. Ellos pueden terminar por agotarnos psicológicamente.

Un profesor que esta motivado y le gustan los niños podrán buscar las mejores estrategias para ayudarlos y hacer que superen las dificultades. La vocación docente nos impulsa para que año tras año consigamos superar los objetivos. Si no tenemos vocación docente es posible que solo aguantemos en la enseñanza uno o dos años.

Por lo tanto, creemos que uno de los aspectos más importantes en la vocación es el placer por la enseñanza y que nos gusten los niños. Es el principal punto que tenemos que tener en cuenta para saber que tenemos vocación docente.

Quieres cambiar el orden de las cosas.

La enseñanza es gratificante, pero no es fácil. Esa es la máxima que tenemos que tener. El miedo a la enseñanza es algo que debemos evitar. También en la acomodación. Es normal que un docente con más de 30 años en la enseñanza se canse y piense que no se pueda hacer nada.

A pesar de ello, una persona que tenga vocación será capaz de seguir pensando en que la educación se puede mejorar. Cuando un docente se hace mayor, con vocación sigue teniendo ilusión por cambiar el mundo.

Por lo tanto, un docente con vocación mantiene toda la esperanza de que pueda producirse cambios en la educación. Da igual la edad que se tenga y el tiempo que se haya pasado en el sistema educativo. También da igual los fracasos que se hayan tenido.

Esta característica no se puede ver desde el principio, desde antes de empezar a dar clase. Se aprecia con los años, pero si que va mucho en nuestra personalidad. Hay personas que son más negativas y se rinden rápido.

Tener habilidad para enseñar de varias formas es vocación docente.

Los estudiantes y los niños son todos diferentes. No hay un niño que sea igual a otro. Tampoco hay una niña que sea idéntica a otra. Incluso si tienes la oportunidad de dar clase a dos hermanos descubrirás que ambos son bien diferentes.

Lo mismo ocurre con los cursos académicos. Cuando tu has enseñado a un grupo de una determinada manera, y este ha respondido de forma adecuada, habrás pensado que has conseguido el método adecuado.

Por lo tanto, una de las cuestiones relevantes para saber si tenemos vocación docente es tener habilidad para enseñar de diferentes maneras. Esto quiere decir que dentro de un mismo grupo puedes usar varias metodologías o entre dos alumnos sabes que le viene mejor a uno y lo que necesita el otro.

No serás nunca un maestro eficaz si enseñas unicamente de una menera. Un buen profesor es capaz de evolucionar siempre. Buscar los mejores metodos y más novedosos es fundamental. Tambien es importante ser flexible y adaptable a las caracteristicas de cada alumno.

Satisfacer a los alumnos es muy importante para nosotros. Trabajamos a través de la motivación, y tener un alumno o alumna desmotivado puede hacer que lo perdamos para siempre. Debemos pensar en ellos, ya que su éxito es el nuestro.

Otras cualidades de la vocación docente.

Puede ser que no estés de acuerdo con estas cualidades, pero debes saber que no son las únicas ni más importantes. Los sentimientos, las necesidades, nuestros conocimientos, el deseo, etc. Todo cuenta en la vocación docente.

Sin embargo, no todo vale cuando hablamos de vocación por la enseñanza. Tenemos que ser consientes de que somos seres que nos regimos por la motivación. Por ello tenemos que ser fuertes para poder enseñar y no caer en el desanimo.

Otras cualidades de la vocación docente son las siguientes:

  • Ser capaz de trabajar en equipo.
  • Tener fortaleza para aguantar los factores estresantes.
  • Fuerza para poner limites.
  • Tener estrategias de intervención.
  • Ojo clínico para el alumnado que no aprender de la misma forma que el resto.
  • Tener buen domino del estrés.

Ante todo consideramos que la vocación docente no se entrena. Se tiene o no se tiene. Lo cierto es que hay muchas personas que se dedican a la enseñanza únicamente por dinero o por que no tenían cabeza para estudiar medicina.

La vocación no hace al profesor, pero si que lo construye y lo hace feliz. Consideramos que tener vocación es fundamental para hacer mejorar a los niños. Muchos profesores sin vocación están entorpeciendo el aprendizaje del alumnado.

Sin embargo, los profesores con vocación docente son los mejores, los que siempre están buscando lo mejor para sus alumnos. En Pedagogía Millennial debemos consideramos que la mayoría de los docentes la tienen, y en este articulo te puede identificar o no. Sin embargo, si eres estudiante de educación, pensamos que deberías plantearte si puedes o no, ya que de ello depende tu felicidad actual y futura.