Mi hijo tiene disartria. Consejos y tratamiento en niños y niñas.

Mi hijo tiene disartria es un artículo en el que pretendemos mostrarte que es y como tratarla. Si tu hijo o hija ha recibido el diagnostico en los últimos días estarás buscando información y te encontrarás todo tipo de noticias y opiniones acerca de este trastorno.

Sin embargo, pensamos que una web de internet no te va a mostrar lo que es tu hijo o hija. Lo aprenderás con los años y lo habrás visto antes de la etiqueta. Cada persona tiene sus propias características, y aunque tengamos una etiqueta encima, con un diagnóstico, tenemos que pensar que somo seres únicos.

Por ejemplo, un niño con desarrollo típico no es igual a otro niño con desarrollo típico. Es imposible que haya una totalidad de características de una persona que se repitan en otra. Por ello, al igual que explicamos en el artículo de la discalculia, en tu hijo con una etiqueta de disartria no tiene por que tener las mismas características de otra persona con el mismo padecimiento.

A pesar de ello, desde Pedagogía Millennial te vamos a mostrar lo que es la disartria, las posibles causas y los tipos que hay. Además, te vamos a dar una serie de consejos para que podáis llevar a cabo con vuestros niños.

Definición de disartria

La disartria es un trastorno que afecta a las personas a nivel neurológico y que provoca alteraciones en el control de la articulación del habla. Esto provoca que tanto niños y niñas como adultos no puedan controlar la vocalización y les sea muy difícil la pronunciación de fonemas.

Lo más probable es que este trastorno acompañe a tu pequeño desde el nacimiento, aunque también se puede producir en algún momento del crecimiento del menor. Para detectarlo lo más importante es que acudas a un profesional, pero pueden producirse señales antes que no debemos ignorar.

Cuando el niño o la niña empiece a hablar, debemos ver como es su tono de voz, si es muy nasal o áspera para un niño de esa edad. También debemos mirar si se producen cambios en la entonación, si habla bajo y alto en la misma frase.

Debemos estar atentos a como mueve los músculos de la cara y sobre todo de la boca. Esto nos puede mostrar que el niño o la niña tiene dificultades para mover su boca. También puede ser que notemos flacidez o rigidez en la boca.

Otra de las señales más recurrentes en la disartria es la dificultad para respirar. Se puede apreciar en los pequeños una respiración entrecortada. Este es uno de los primeros síntomas que podemos observar.

Debemos ver como es el manejo de la saliva y la deglución. En el niño o niña con disartria hay una dificultad muy grande para utilizar la saliva. Esto hace que mastigar y tragar sea difícil para él o ella. Notaremos una preferencia por comidas de tipo puré.

A pesar de todo, queremos insistir en que cada niño es único, y mostrará sus síntomas de forma diferente a los otros, pero esto nos puede servir como una pista o guía.

Mi hijo tiene disartria. ¿Qué causa la disartria?

La disartria tiene muchas posibles causas. Es normal que cuando sabemos que mi hijo tiene disartria nos auto culpemos por ello. Sin embargo, no tenemos que ir tan lejos para darnos cuenta de que le puede pasar a cualquier niño o niña. No tiene nada que ver con la genética, tampoco con el mal cuidado del menor. Simplemente por diferentes causas que no podemos controlar.

La principal puede ser por una lesión cerebral. Un golpe o un mal movimiento pueden provocar este daño del que nadie se puede librar. En fetos se puede deber a que no desarrolla bien el cerebro.

Otras causas, menos comunes en niños puede ser la aparición de un tumor cerebral, que toca las conexiones neuronales. También la demencia, el Párkinson o la esclerosis múltiple. Como decimos estas ultimas menos frecuentes en niños, pero no descartables.

Otras causas pueden ser un traumatismo cervical, que está asociado al cerebro. También en niños se puede producir una parálisis cerebral o una distrofia muscular. Ambos son trastornos que desarrollan desde el nacimiento.

Por último, pero no menos importante, la disartria puede estar asociada al consumo de alcohol. Aquí si nos queremos parar, por que si durante el embarazo la madre ha consumido alcohol se puede producir este daño por intoxicación. En este caso, decir que mi hijo tiene disartria y no es por mi culpa, es mentir.

El consumo de alcohol es muy perjudicial para el feto. También el consumo de narcóticos y medicamentos que afectan al sistema nervioso central. Aunque nos lo estemos tomando nosotros, también se lo estamos dando al niño o la niña.

¿Qué tipos hay?

Nos centraremos ahora en los tipos de disartria. Como padres y madres debemos reconocer en que tipo se encuentra nuestro hijo o hija, aunque como decimos no tiene por que estar reflejado aquí.  Cada niño o niña es diferente.

Sin embargo, diversos autores han hecho una clasificación de la disartria para que los profesionales puedan encuadrar mejor a cada niño o niña e intervenir con ellos. En este caso hablaremos de esta clasificación para que la conozcamos.

El primer tipo es la disartria flácida, que se caracteriza por la realización de movimientos automáticos. En el niño o la niña vemos debilidad en los reflejos musculares de la cara. También existe esta debilidad en las cuerdas vocales y cierta dificultad para respirar.

El segundo tipo es la disartria espástica, la cual localiza el daño en las vías de activación de la corteza al troco cerebral y la médula espinal. Se caracteriza en el individuo por que tiene debilidad muscular, espasticidad en el movimiento de la cara. Sus movimientos bucales son exagerados y tiene una respiración entrecortada.

A continuación, nos encontramos con la disartria atáxica, la cual hace visible en el niño o la niña una hipotonía de los músculos. Trastoca la capacidad para realizar movimientos apropiados. En la voz se aprecia una entonación áspera y monótona.

Por último, hablaremos de la disartria mixta. Esta es la peor que puede tener una persona. Es la más difícil de tratar y la que peor pronostico tiene. Se produce por la aparición de tumores, traumatismo, enfermedades degenerativas, etc. Tiene todos los síntomas de los anteriores tipos de disartria.

Si quieres aumentar tus conocimientos sobre los tipos de disartria que existen te recomendamos esta web.

Mi hijo tiene disartria. ¿Qué puedo hacer?

Ahora bien, una vez sabemos el diagnostico no nos podemos quedar de brazos cruzados. Nuestra recomendación es siempre que busquéis un profesional que pueda trabajar con vuestro niño o niña.

No podemos quedarnos simplemente con la frase de que mi hijo tiene disartria. Hay muchos profesionales y muy bien cualificados para trabajar con los pequeños desde que comienzan a hablar.

El tratamiento que nosotros recomendamos es el logopédico. Este profesional es experto en este trastorno y es el que mejor les va a orientar. No solo trabajará con el niño o la niña, sino que también va a realizar una serie de pautas personalizadas para que se hagan en casa.

El trabajo del logopeda consistirá en la corrección de los defectos en la articulación. También en la pronunciación de las palabras, desde un punto de vista fono vocálico o de omisión de aquello que resulte imposible.

También se puede trabajar en la sustitución y deformación de sonidos. Con todo ello se mejora la articulación y la inteligibilidad del niño o la niña.

Otra de las cosas que suele hacer el logopeda es trabajar sobre la postura, el tono o la fuerza muscular. Normalmente si esto no lo consigue el por si solo, lo derivará al fisioterapeuta o al psicomotricista relacional.

Lo único que consideramos fundamental es comenzar a trabajar con el niño o la niña lo antes posible. La atención temprana permite que muchas personas puedan desarrollar habilidades que desde el nacimiento parecían imposibles. Es muy importante para el ser humano empezar a trabajar lo antes posible en las dificultades que tengamos para superarlas.