El esquema corporal. La representación mental de nuestro propio cuerpo.

El esquema corporal es un concepto que se ha debatido mucho en el ámbito de la psicomotricidad. Muchos autores han hablado del a lo largo del tiempo. Desde Pedagogía Millennial trataremos de explicarlo con total claridad.

El esquema corporal es la imagen mental que tenemos de nuestro propio cuerpo. Es la forma en la que vemos todas las partes, desde nuestra cabeza hasta nuestros pies. Pero no solo entra la parte física, en esta imagen además entran aspectos mentales como nuestra forma de movernos, nuestras capacidades, nuestras dificultades.  

El conocimiento de nuestro cuerpo se rige a través de la experiencia que hemos tenido con él. Por ejemplo, si cuando saltamos de un extremo a otro, y la primera vez conseguimos llegar, sabremos que las próximas veces podremos hacerlo nuevamente. Si por el contrario este salto no tiene éxito, sabremos de nuestras limitaciones para no volver a repetirlo.

Sin embargo, esto va mucho más allá. Si nosotros hemos tenido la experiencia negativa, sabremos que, en saltos en otros lugares, con una distancia parecida o superior, nos veremos cómo incapaces conseguirlo.

El esquema corporal no tiene nada que ver con lo que realmente somos capaces de hacer. Tiene que ver con lo que nosotros pensamos que podemos hacer. En esto se centran los autores que hablan del esquema corporal.

Etapas en el conocimiento de nuestro cuerpo.

El conocimiento de nuestro propio cuerpo es algo que se da desde los primeros años de vida. A medida que vamos creciendo vamos descubriendo que tenemos una mano y para que sirve, que tenemos un pie y que podemos hacer con él, descubrimos la función de nuestras orejas, etc.

Algunos autores como Ajuriaguerra, hablan de etapas en las que el niño o la niña van descubriendo su cuerpo. Este autor mencionaba 3; el cuerpo vivido, el cuerpo percibido y el cuerpo representado.

En la primera etapa habla de conquistas a través de la experiencia con los progenitores. Esta etapa acaba a los tres años. A continuación, en el cuerpo percibido es cuando el esquema corporal se va afianzando, y se alcanza la lateralidad. El final de la segunda etapa se produce en torno a los 7 años.

La ultima sería la del cuerpo representado. Duraría hasta los 12 años. En ella se alcanza la mayor conciencia del cuerpo. Ya no hablamos de lo físico, sino más bien de lo mental, de lo que podemos y no podemos hacer, de dominar nuestro cuerpo con la mayor de las precisiones.

A partir de esta edad nosotros como personas vamos descubriendo que es lo que nos limita y lo que nos permite mejorar. De hecho, siempre pensamos que podemos mejorar la relación con nuestro propio cuerpo.

A medida que vamos envejeciendo la imagen de nuestro propio cuerpo se va deteriorando al mismo tiempo que nuestro estado físico. Vemos que las manos no nos responden igual, los pies tampoco, ni siquiera nuestro oído. Se produce una degradación de nuestro esquema corporal.

El esquema corporal infantil.

Ahora que conocemos las etapas, es importante centrarnos en cada una de ellas. Desde que nacemos nos vamos formando una visión de nuestro cuerpo. Sin embargo, no es hasta que entramos en la adolescencia cuando somos capaces de pensar que podemos hacer con nuestro cuerpo.

En el colegio el esquema corporal se trabaja en educación física. Se hacen juegos y se busca que el niño o la niña vayan reconociendo su cuerpo. Pero, cuando nacemos nadie nos lleva a este conocimiento salvo las relaciones con la familia. Aunque muchos autores hablan de un periodo maternal, a nosotros no nos gusta este término. Cuando nacemos nos movemos por actos reflejos, no tenemos ninguna coordinación motriz y solamente estamos aprendiendo y madurando nuestro todo muscular.

El esquema corporal infantil en los primeros años simplemente se centra en el conocimiento de determinadas partes del cuerpo, es decir, una mano, un pie, una oreja, una nariz, etc. Pero a medida que vamos creciendo vamos siendo más conscientes de nuestro cuerpo a nivel global.

Somos capaces por ejemplo de hacer una coordinación óculo-manual. Utilizar varias partes de nuestro cuerpo a la vez para alcanzar determinados objetivos. Un ejemplo claro puede ser en una clase de educación física cuando una niña quiere machacar el aro mientras juega al baloncesto. Al mismo tiempo corre, bota el balón con una mano, piensa como lo va a hacer, salta y coge el balón con las dos manos y se cuelga del aro. Por lo tanto, hace un despliegue de muchas de sus funciones corporales.

El esquema corporal y la lateralidad.

Son dos conceptos que están muy unidos. Sobre los 3 años, cuando un niño empieza a escribir, los adultos comenzamos a ver como se produce una elección de la parte del cuerpo dominante.

Nosotros como adultos no podemos interferir en ningún momento en el proceso de lateralidad. Muchos niños cogerán el lápiz con la izquierda y otros con la derecha. Muchos se equivocarán al principio. Pero debemos dejar que ellos lo descubran por si solos.

Este proceso de descubrimiento de la lateralidad se puede alargar durante años. Incluso puede llegar a los 6 años de edad cronológica del niño o la niña. Es un error como docentes enseñar a los niños a coger el lápiz con la derecha. Debemos enseñarles simplemente a que cojan el lápiz con la mano. La predominancia ya la elegirán ellos a base de ensayo y error.

Este proceso puede ser integral o a medias. Por ejemplo, el niño o la niña puede coger el lápiz con la izquierda, pero puede coger la cuchara por la derecha. Puede producirse una lateralidad cruzada, es decir, que tenga predominio de hacer las cosas con la izquierda, pero su ojo predominante sea el derecho.

Para hacer la prueba de la lateralidad cruzada o invertida podemos hacer la prueba del catalejo. Esta consiste en darle a los niños y niñas un catalejo y anotar con que mano cogen el catalejo y en que ojo se lo ponen.

Como decimos, a los 5 o 6 años el niño o la niña ya tendrá adquirida la lateralidad. El esquema corporal va a depender mucho del conocimiento de la lateralidad en las personas, por lo que es muy importante inferir lo mínimo posible.

Las capacidades perceptivo-motrices

Con todo el proceso de conocimiento del cuerpo, sobre los 7 u 8 años se produce en el niño o la niña la capacidad para ver nuestras habilidades. El desarrollo sensoriomotor y psicomotor tiene mucho que ver con las habilidades que el niño o la niña sean capaces de desarrollar.

El conocimiento de nuestro cuerpo va a ser clave para la relación con nuestro entorno. Vamos a poner varios ejemplos, que, aunque suenen simples, les harán comprender mejor como elaboramos los seres humanos nuestro esquema corporal.

La percepción es fundamental a la hora de hablar de nuestro esquema corporal. Recuerden en el colegio, cuando había chicos que tenían una habilidad especial para jugar al futbol. Gracias a ello se formaban las relaciones, es decir, los que mejor jugaban al futbol siempre iban juntos.

Por otro lado, el espacio y como lo percibimos nos hace formar nuestro esquema corporal de forma adecuada. Pensemos por ejemplo en el colegio, cuando somos chicos, pensamos que es un espacio negativo o positivo. Si para nosotros es positivo nos vemos como buenos estudiantes, si es negativo nos vemos como malos estudiantes.

La organización espacial es la capacidad que tenemos para colocarnos con respecto a los objetos en un lugar determinado. Otro ejemplo, cuando en el colegio nos sentamos en la silla, tenemos un esquema corporal adaptado a lo que se pide, sin embargo, si nos sentamos en la mesa, nuestro esquema corporal esta desajustado.

Concluyendo, el ser humano se forma un esquema corporal a lo largo de su vida, pero no lo hace solo, debe tener en cuenta las relaciones con los otros (Si mi amigo fuma, yo fumo), las relaciones con los objetos (Si una zapatilla es para los pies, ahí me la tengo que poner) y las relaciones con el entorno.

Dificultades en el esquema corporal

Para terminar con el artículo, nos gustaría hablar de las dificultades que pueden surgir en el esquema corporal. No todas las personas somo capaces de comprender nuestro esquema corporal y por eso disciplinas como la psicomotricidad o la pedagogía, trabajan con niños y niñas.

Pensemos por ejemplo en las personas con TEA. Una de las dificultades que más reportan los psicomotricistas es que no tienen conciencia del daño corporal. Entre otras muchas cosas, se lanzan de lugares altos, de cabeza, pueden agredir a las otras personas sin miedo o se auto golpean en los casos más complicados.

Aunque el ejemplo sea muy simple, por que las personas con TEA son mucho más, simplemente queremos ejemplificar algo que puede pasar para que comprendamos dificultades en el esquema corporal.

Otro ejemplo de dificultades en el esquema corporal nos lo podemos encontrar en personas con retraso madurativo. La conciencia de su cuerpo no se produce de forma adecuada. Estas personas tienen afectadas la parte física y conductual, por lo que tardarán más en alcanzar las ratios de conocimiento de su propio cuerpo.

Por último, otro ejemplo, podrían ser las personas con Síndrome de Down, las cuales tienen un desarrollo psicomotor más lento que las personas con un desarrollo típico. Con ellas también se puede trabajar para que este desarrollo y conocimiento de su propio cuerpo se acentúen.